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Maíz

El maíz (Zea Mays) es originario de la región Andina de América Central. Es uno de los cereales más importantes para el consumo humano  y  animal y es cultivado para granos y forraje. En términos de producción mundial, el maíz es el tercer cultivo alimenticio más importante después del arroz y el trigo. Su demanda está creciendo tanto como alimento fresco como procesado. La disponibilidad decreciente de la tierra para la expansión de área significa que la producción debe mejorarse.

El factor crítico para lograr producciones mejoradas será el acceso a fuentes adecuadas de suministro de agua, incluyendo un uso más eficiente de toda el agua disponible. La producción mundial actual es de aproximadamente 786 millones de  toneladas de grano de maíz de 158 millones de hectáreas (ha). Los Estados Unidos, China, Brazil son los países con mayor producción de maíz, acumulando cerca del 62% de la producción total mundial. Los cuatro principales países exportadores son EUA, EU, Sudáfrica & Argentina. El maíz es un candidato importante para la producción de etanol con una producción de 3 to 4 m3/ por hectárea.

El maíz se cultiva en climas con rangos de templadas a tropicales durante el periodo cuando las temperaturas medias fluctúan por encima de los 15°C y sin heladas cuando la temperatura base es de 10°C. El cultivo es sensible a las bajas temperaturas y a las heladas. La temperatura óptima para la germinación es de 18 – 20 ºC. La germinación retrasada causa podredumbre de la semilla y disminución en la población de la planta.

Las precipitaciones y la obstrucción del agua durante la polinización afectan fuertemente la producción del grano. La rotación apropiada en el sistema del maíz verifica la hierba, enfermedades, pestes y evita la pérdida de la producción (2 – 19%) ocasionado por la enfermedad de podredumbre del tallo. Los frijoles secos, el frijol de soya y las papas son los mejores cultivos rotacionales para el manejo de enfermedades. La adaptabilidad de variedades en diferentes climas varía ampliamente.

El cultivo exitoso depende de la decisión correcta de las variedades para que el tiempo del periodo de crecimiento del cultivo coincida con el tiempo de la estación de crecimiento y el propósito por el cual se lleva a cabo el cultivo.


El maíz se cultiva en un amplio rango de suelosm, sin embarbo, se recomiendan los siguientes:
Medio y fuertemente texturizado, profundo, bien drenado, tierra fértil y suelos salinos con buenas características de capacidad de retención de agua. Los subsuelos ácidos y densos limitan la penetración. El rango de pH  de 7.0 a 8.5 es considerado óptimo. El maíz es moderadamente sensible a la salinidad. EL cultivo tolera la salinidad del suelo. La densidad óptima de la planta varía entre 70,000 a 80,000 plantas/ ha.

La adopción del riego por goteo y el fertirriego en el maíz comprobó ser técnicamente posible y económicamente viable y benéfico en varios países del mundo. El riego por goteo en diversas situaciones agro-ecológicas registraron un mayor crecimiento de la producción de (12 – 14 toneladas/ ha) además de ahorrar agua ( el consumo disminuyó tanto de hasta 35 a 55% cuando se comparó con el riego por surcos y de aspersión) mejor calidad de grano, bajos costos de mano de obra, ( en comparación al riego por surco) aplicación precisa de fertilizante, bajas presiones operativas ( en comparación al método de riego de aspersor de pivote). No se desperdicia agua por evaporación, viento o fuga.

Para producción a gran escala, los requerimientos de agua del cultivo de temporada para el maíz se estimaron de 350 a 800 mm/ ha, bajo una variedad de condiciones climáticas y variación del periodo de crecimiento de temporada (90 – 150 días) con un promedio de  evapotranspiración diario de 6 a 7.5 mm/ día.

La programación de riego utilizando medidas potenciales de agua por cámara de presión permitieron un uso eficiente de agua, fertilizante y consumos de energía. El maíz es un fuerte portador de nutrientes. El objetivo del programa de fertirriego es cubrir la diferencia entre la demanda del cultivo y su suministro. Otras prácticas recomendadas incluyen la programación del riego, protección del cultivo de enfermedades y pestes, manejo apropiado de la hierba, operaciones programadas de cosecha y de post cosecha para minimizar las pérdidas en la producción.

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